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18. ago 2019

Gran Bretaña 2040: Post-Brexit, robótica y vehículos

Tecnología y Servicios
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En 1963, el planificador urbano Sir Peter Hall especuló sobre Londres y el año 2000, donde el caos de las zonas urbanas del centro daría paso a desarrollos más planificados,

con autopistas urbanas y caminos elevados. Como él iba a averiguar, el pronóstico de los futuros a menudo resulta en fracaso. Pero ya hay algunos "conocimientos" sobre las principales ciudades británicas en 2040, que las empresas necesitan tener en cuenta para seguir siendo competitivas.

La marcha de los robots

La aplicación de los desarrollos en robótica y sistemas autónomos (RAS) a la actividad económica y social transformará nuestra forma de vivir y trabajar. Estos desarrollos permiten automatizar tareas que antes sólo podían ser asumidas por las personas, lo que puede aumentar la productividad.

En 2016, por ejemplo, el Consejo Enfield comenzó a emplear a Amelia, la primera asistente del RAS del sector público. Ipsoft desarrolló Amelia para responder preguntas rutinarias dejando las preguntas "más complejas" a los humanos. Si Amelia no puede responder a una pregunta, llama a un colega humano y aprende de ellos. Amelia puede interpretar la emoción y reaccionar adecuadamente en términos de expresiones dialectales y faciales. Amelia también es un 60 por ciento más barata que usar un humano.

Actualmente, cualquier evaluación de los impactos del SRA se basa en la especulación y la predicción. Pero aunque el SRA destruirá inevitablemente algunas formas de empleo, creará nuevas formas de trabajo. Estos nuevos puestos de trabajo creados supondrán grandes barreras a la entrada debido a las capacidades de programación y matemáticas informáticas o a las habilidades sociales altamente desarrolladas. Tenemos que abordar ahora el déficit potencial de cualificaciones si queremos evitar un aumento global del desempleo.

Impulsar el cambio

Por último, el reciente anuncio de prohibir la venta de nuevos coches y furgonetas diesel y gasolina a partir de 2040 alterará enormemente nuestras ciudades. Y esto será más perturbador que Brexit y quizás más caro.

Los costes y/o beneficios de Brexit no pueden calcularse con ningún grado de certeza y, del mismo modo, nadie parece haber calculado el coste de la prohibición de la venta de vehículos nuevos de gasóleo y gasolina.

Para nuestro país, esto cambiará la industria automotriz, destruirá las estaciones de servicio tradicionales, alterará el paisaje urbano con el desarrollo de un sistema de puntos de cambio de vehículos eléctricos y conducirá a una importante inversión en nuevas infraestructuras, desde las centrales eléctricas hasta los puntos de recarga.

En los próximos 23 años veremos nuestras grandes ciudades transformadas y esto sin tener en cuenta ninguno de los cambios que ha traído Brexit.

Para hacer frente a estos cambios drásticos, las empresas deben trabajar juntas y con las universidades. La investigación de clase mundial ayudará a resolver los problemas que enfrenta nuestra sociedad y las opiniones y experiencias compartidas ayudarán a enmarcar la respuesta de la industria.

 

 

Via: BV

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